La depresión en personas mayores es más común de lo que se cree, así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso es debido a que los síntomas de la depresión suelen confundirse con los de deterioro cognitivo, en sus primeras fases.
La depresión es una enfermedad mental, un trastorno del ánimo que puede cursar con ira, tristeza, falta de concentración. Por tanto, no forma parte del envejecimiento normal, es una patología, y por ello debe tratarse.
A menudo, la depresión en personas mayores no se reconoce, no se diagnostica y por tanto no recibe tratamiento. Esto provoca la mala calidad de vida de la persona mayor y aumentar las posibles complicaciones, como la aparición de una demencia.
Causas de la depresión en personas mayores
Existen diversas causas que pueden provocar que la persona mayor sufra una depresión. Las podríamos dividir en extrínsecas, fuera del estado físico del anciano y estilos de vida, y intrínsecas, relacionadas con la salud y estado físico de la persona mayor.
Causas extrínsecas
En los ancianos, los cambios o alteraciones de vida, sobre todo si no son voluntarios, pueden acaecer con una depresión. Veamos algunos ejemplos:
- Cambiar de domicilio, por ejemplo ingresar en un centro residencial.El síndrome del nido vacío, la marcha de los hijos es una causa importante de depresión.Hijos que dejan el hogar
- La soledad, debida a la muerte de conjugues, amistades, familiares cercanos, etc.
- La disminución de la autonomía, pérdida de facultades físicas y cognitivas, discriminación por edad, etc.
Causas intrínsecas
La salud física, y concretamente algunas patologías, suelen provocar la aparición de depresión en las personas, sean ancianas o no. Pongamos unos ejemplos:
- Alteraciones hormonales, como los producidos por afectaciones en la glándula tiroides.
- Sufrir dolor de manera constante.
- Enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer.
- Disfunciones cardíacas o alteraciones del corazón.
- Procesos tumorales o cancerígenos
- Accidentes vasculares, como los ictus.
A destacar que el consumo excesivo de alcohol o de medicamentos, como es le caso de los somníferos, afectan directamente a la depresión aumentando sus efectos.
La observación de la persona mayor permite detectar los síntomas de la depresión
Cómo puedo detectar la depresión en personas mayores
Una de las situaciones que suelen provocar la aparición de la depresión en ancianos son los cambios súbitos que no permiten una buena adaptación por parte de ellos.
Estos cambios les pueden provocar sensaciones de miedo a un futuro incierto del que dependan de más personas, a posibles enfermedades, a la soledad, etc. Todas estas sensaciones pueden conllevar sentimientos de abatimiento, desesperanza, angustia.
Estas sensaciones nos pueden servir cómo señales de alarma, de inicio de una posible depresión. Veamos algunos ejemplos de síntomas que, al tiempo de percibirlos, serian de una necesaria derivación a nuestro médico de confianza:
- Ausencia de interés por aficiones y actividades que antes le gustaban. Pérdida de interés en actividades que antes le gustaban.
- Sensación y sentimiento de insatisfacción con la vida.
- Disminución de energía.
- Obsesión por los problemas de salud.
- Dificultades para concentrarse, tomar decisiones, asumir responsabilidades.
- Cambios en los hábitos alimenticios.
- Alteraciones en el ciclo del sueño y descenso del descanso.
A menudo, la persona mayor no comenta ni describe sus sentimientos, y hasta los justifica. Por ello, es muy importante la observación de los síntomas comentados anteriormente para poder realizar un buen abordaje.
Posibles tratamientos ante la depresión en personas mayores
La depresión en las personas mayores es una enfermedad, no un proceso normal del envejecimiento. Por tanto, necesita de tratamiento.
El tratamiento de la depresión es múltiple y variado. No existe una panacea que provoque una mejora en todas las personas, sino que se requiere primero de un completo análisis y conocimiento de la persona y sus circunstancias.
Podemos dividir los tratamientos de la depresión en dos tipos:
- Farmacológicos: basados en la combinación de uno o más medicamentos.
- No farmacológicos: basados en terapias no invasivas, que no contienen medicamentos, como pueden ser las terapias grupales, la intervención psicológica (imprescindible) y la terapia con animales.
En Allegra, centro residencial de Sabadell, el tratamiento de la depresión en personas mayores se realiza con un equipo multidisciplinario de profesionales expertos en las personas de al tercera edad, combinando las terapias y tratamientos más idóneos para cada persona.